Shadow of the Coming Days

Sombra de Los Dias al Venir

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Alejandra Pizarnik


Mañana
me vestirán con cenizas al alba,
me llenarán la boca de flores.
Aprenderé a dormir
en la memoria de un muro,
en la respiración de un animal que sueña.

El Deseo de La Palabra

La noche, de nuevo la noche, la magistral sapiencia de lo oscuro, el cálido roce de la muerte, un instante de éxtasis para mí, heredera de todo jardín prohibido. Pasos y voces del lado sombrío del jardín. Risas en el interior de las paredes. No vayas a creer que están vivos. No vayas a creer que no están vivos. En cualquier momento la fisura en la pared y el súbito desbandarse de las niñas que fui. Caen niñas de papel de variados colores. ¿Hablan los colores? ¿Hablan las imágenes de papel? Solamente hablan las doradas y de ésas no hay ninguna por aquí. Voy entre muros que se acercan, que se juntan. Toda la noche hasta la aurora salmodiaba: Si no vino es porque no vino. Pregunto. ¿A quién? Dice que pregunta, quiere saber a quién pregunta. Tú ya no hablas con nadie. Extranjera a muerte está muriéndose. Otro es el lenguaje de los agonizantes. He malgastado el don de transfigurar a los prohibidos (los siento respirar adentro de las paredes). Imposible narrar mi día, mi vía. Pero contempla absolutamente sola la desnudes de estos muros. Ninguna flor crece ni crecerá del milagro. A pan y agua toda la vida.

Shadow of the Coming Days

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Maria Lourdes Riillo


Tomorrow
they will dress me with ashes at daybreak,
they will stuff my face with flowers.
I will learn to sleep
with the memory of a mural,
in the steady breath
of a dreaming beast.

A Word’s Wish

Night, again the night, the ruling wisdom of darkness, the kindled caress of death, an instant of ecstasy for me, heir of all forbidden garden. Footsteps and voices from the somber side of the garden. Giggles inside the walls. Don’t you dare believe they live. Don’t you dare believe that they do not live. At any moment, a fissure in the wall and the sudden release of the little girls that I was. Paper girls of different colors fall. Do colors speak? Do paper images speak? Only the gold ones do and there are none of those around here. I go between walls that come together, that join. All night long chanting: If she didn’t come it’s because she didn’t come. I ask. Whom? Say she asks, wanting to know who she’s asking. You don’t talk with anyone anymore. Death’s stranger is dying. The dying speak a different language. I’ve wasted my gift for transforming the forbidden (I sense them breathing in the walls). It’s impossible to narrate my life, my way. But I contemplate absolutely, solely the undressing of these walls. No future here for miracle flowers. Only a life on bread and water.